Volver a ser coach: lo que pasa cuando el camino se interrumpe y cómo se retoma

La experiencia de Asersentido propone un recorrido de 4 momentos: conocerse, transformarse, integrar y liderar. Descubre cómo este proceso de desarrollo humano integral impulsa un liderazgo más potente, consciente y con impacto positivo en el mundo.

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Volver a ser coach: lo que pasa cuando el camino se interrumpe y cómo se retoma

Certificarse como coach es un momento de apertura. Se aprenden herramientas, se desarrolla una mirada distinta sobre las personas y los procesos, y se construye un criterio que, en teoría, debería acompañarnos siempre. Pero la vida no siempre respeta esa continuidad.

Un cambio de país, una nueva etapa familiar, un diagnóstico inesperado, una prioridad que se impone: cualquiera de estos motivos puede alejarnos, por años, del ejercicio del coaching. Y, sin embargo, algo curioso ocurre: las herramientas no desaparecen. Se quedan, silenciosas, esperando el momento de volver a activarse.

Esa es la historia de muchos coaches certificados. Y también es mi historia.

Cuando la vida cambia el rumbo

Me certifiqué como Coach Ontológico Integral en 2013, una formación basada en la ontología del ser. Durante los siguientes tres o cuatro años ejercí como coach, acompañando procesos desde esa mirada. Fue una etapa de crecimiento, de práctica constante, de encontrarme con la potencia de esta profesión.

Luego me mudé a España. El cambio de horario, la reorganización de la vida en otro país y las nuevas prioridades hicieron que, sin planearlo del todo, dejara de ejercer como coach. Desde 2018 hasta hoy no he vuelto a sostener sesiones de manera profesional.

Pero eso no significa que el coaching haya salido de mi vida.

 

Las herramientas que nunca se fueron

Durante estos años, esas herramientas siguieron ahí, aunque no siempre de forma consciente. Las he usado en mi día a día, en mi trabajo, con mi familia, conmigo misma. A veces se me olvida que las tengo. Y aun así, aparecen justo cuando más se necesitan.

Eso fue exactamente lo que pasó cuando la vida me puso a prueba de una manera que no esperaba.

Cuando el coaching se convirtió en sostén

En 2022 me diagnosticaron linfoma de Hodgkin. Estuve ocho meses en quimioterapia: cada quince días, sesiones de tres horas y media. Hoy, mientras escribo esto, se cumplen cuatro años de aquel primer día de tratamiento.

Durante ese proceso, sin buscarlo de forma deliberada, mi formación como coach volvió a activarse. El acompañamiento que había recibido años atrás, las preguntas que me había aprendido a hacer, la manera de sostenerme a mí misma en momentos de incertidumbre: todo eso reapareció como claridad en medio de la oscuridad.

No creo que hubiera podido atravesar ese proceso con la misma suavidad, con la misma amabilidad hacia mí misma, si no hubiera tenido esas herramientas internalizadas. No las usé como coach. Las usé como la persona que soy gracias a haber sido coach.

La pregunta que muchos coaches se hacen en silencio

Después de esta experiencia empecé a preguntarme algo que probablemente resuene en muchos: ¿qué pasa con todos los coaches que nos certificamos alguna vez y que, por una razón u otra, dejamos de ejercer? ¿Qué pasa con esa formación cuando queremos volver a vivir de ella, a construir desde ella, a acompañar procesos de nuevo?

La sensación suele ser contradictoria. Por un lado, sabemos que las herramientas siguen ahí, porque las hemos usado para nosotros mismos todo este tiempo. Por otro, sentimos que nos falta un “refresh”: volver a las bases, recordar la estructura, reconectar con la seguridad de sostener a otro en una sesión.

Volver no es empezar de cero

Cuando alguien llega a nosotros con esta inquietud, lo primero que hacemos es mirar dónde está parado. En algunos casos, un acompañamiento puntual con un coach es suficiente para destrabar ese regreso. En otros, hace falta un espacio más estructurado: recordar herramientas, revisar temas profundos como el duelo o la muerte, y sobre todo, reconectar con el propio ser coach.

Porque volver a ejercer no es aprender de nuevo desde cero. Es recordar. Es quitarle el polvo a algo que nunca dejó de estar ahí. Es permitir que alguien más te acompañe a recordar lo que ya sabes, para que puedas volver a sostener a otros con la misma presencia con la que, sin saberlo, te sostuviste a ti mismo todos estos años.

Una invitación

Si te certificaste alguna vez y sientes que hoy no estás en condiciones de acompañar a otros, quiero decirte algo con toda honestidad: ese coach que eres sigue ahí. Dejarte acompañar es, muchas veces, todo lo que hace falta para recordarlo y volver a encender esa parte de ti que se activa cuando acompañas a otro ser humano en su proceso.

En Asersentido acompañamos a coaches que quieren retomar su camino desde donde están hoy, con todo lo que han vivido y todo lo que ya llevan dentro.

¿Te certificaste hace tiempo y sientes que es momento de volver? Escríbenos y conversemos sobre cuál es el mejor camino para ti.

Si estás pensando en volver a ejercer o sientes que es momento de seguir profundizando tu formación, en Asersentido encontrarás espacios para continuar desarrollando tu práctica y tu ser coach.

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Preguntas frecuentes sobre volver a ejercer el coaching

¿Es normal dejar de ejercer el coaching después de certificarse?

Sí. Cambios de vida, mudanzas, nuevas prioridades o procesos de salud pueden alejarnos del ejercicio profesional del coaching sin que eso signifique perder la formación. Las herramientas quedan internalizadas y siguen presentes, aunque no se usen de forma profesional.

¿Se “pierden” las herramientas de coaching si no se practican por años?

No se pierden, pero sí pueden sentirse lejanas. La mayoría de los coaches que regresan descubren que las herramientas siguen ahí; lo que necesitan es un espacio para recordarlas, ordenarlas y volver a sostenerlas con seguridad frente a otra persona.

¿Qué necesita un coach certificado para volver a ejercer?

Depende de cada caso. Algunos coaches solo necesitan un acompañamiento puntual para destrabar su regreso; otros se benefician de un espacio más estructurado donde revisar herramientas, profundizar en temas clave y reconectar con su identidad como coach.

¿Cómo acompaña Asersentido a los coaches que quieren retomar su camino?

Asersentido recibe a cada persona desde donde está hoy, evalúa qué tipo de acompañamiento necesita y ofrece desde sesiones puntuales hasta espacios más profundos como Integra Avanzado, diseñados para recordar herramientas y reconectar con el ser coach.

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